Thursday, June 7, 2007

COMO SUCEDIERON LAS COSAS DESPUÉS DE QUE CUMPLÍ DOCE AÑOS

  Mis hermanos mayores se fueron casando y marchándose de casa siempre con una buena relación entre nosotros.

A mí ya me empezaba a gustar ir a las fiestas que se hacían en el pueblo. Las ferias que se celebraban en el mes de abril y las de octubre eran muy famosas en la comarca.

Primero trataré de explicar como era el pueblo. Lo nombrábamos en tres partes:  el barrio -la Morería-, el castillo, la plaza mayor. En el barrio se hacía la feria bestial. Los feriantes compraban y vendían para cerrar un trato. Yo me acuerdo que gritaban mucho  y también bebían vino aguardiente. El resto de la feria era lo que a mí me gustaba.

En el castillo se montaba un circo que para mí era una maravilla. Yo recuerdo que hacían unos números muy bonitos. Después también había columpios, que eso nos volvía locas a mí y a mis amigas.

En la plaza mayor se instalaban los turroneros en casetas diferentes a ambos lados de la plaza.

Cuando llegaba la noche hacían fuegos artificiales. No los hacían seguidos, era, por ejemplo, cada cuarto de hora. Mientras tocaba la banda municipal algunas piezas, que lo hacían  muy bien. Todas las jóvenes nos lo pasábamos muy bien,  claro que con catorce o quince años  todo nos parecía de color de rosa.

También hacían baile de agarrado y de jotas. Eso era lo mío. Un año me dieron el primer premio de  baile con un futbolista que me triplicaba la edad y la estatura.

Así fueron pasando los años hasta que cumplí los dieciocho. Con esa edad me puse novia con mi marido. Nunca me he arrepentido porque siempre nos hemos querido mucho a pesar de todo. Siempre ha habido algún enfado, pero de poca importancia.

Todo eso queda, una madurez bonita y unos hijos y nietos que son lo mejor de nuestras vidas.                          

 

30/3/07         

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Monday, May 7, 2007

MI LARGA Y QUERIDÍSIMA FAMILIA

Mis padres, mis maravillosos padres,  se llamaban Francisco y María.
Éramos ocho hermanos. Como podéis comprobar, una familia muy numerosa. Cuatro hombres y cuatro mujeres, los cuento de mayor a menor: 
primero Juan, Julia, José Antonio, Antonia, Francisco, Tomas, Ofelia y María.
Nos criamos en el campo, en una finca muy bonita. Había muchos árboles de muchas especies, por ejemplo almendros, olivos, higueras, melocotoneros…  
También se criaba trigo, cebada, hortalizas de todas clases.
Todo lo teníamos que compartir con los amos  de la finca. Todo menos el trabajo, eso lo  teníamos que realizar todo nosotros. Mis padres lo  tenían bien organizado. De mayor a menor cada uno teníamos nuestras obligaciones. Por lo tanto, todos colaboramos, cada cual en lo que podía. Unas veces jugábamos y otras trabajábamos.
Mis padres eran muy comprensivos y muy cariñosos.
Mis hermanos los mayores hacían de maestros de los menores, pero no de mandones porque si alguno se pasaba de mandón  mis padres les paraban los pies, decían que solo ellos corregían o mandaban. Pero pocas veces pasaba eso porque mis hermanos eran también fabulosos y  nos tenían un cariño especial. Cuando mi hermano el mayor se fue a la mili nos escribía a todos uno por uno y nosotros le correspondíamos. Puedo asegurar que las cartas de unos y de otros valía la pena leerlas y las fiestas que organizábamos cuando estábamos todos juntos, solo de pensarlo me pongo muy triste porque eso ya es imposible repetirlo pero al mismo tiempo soy muy feliz al recordarlo.           
Con mucho cariño
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