Monday, June 11, 2007

PÁGINA 16

Cuando mi hermana se dirigía al colegió le mordió un perro que estaba rabiando. Mi hermana no le dijo nada a mi madre, nos enteramos por una niña que la acompañaba. Mi madre preguntó qué perro había sido. Se enteró de que al perro lo había matado un chico que estaba cazando. En aquellos tiempos no había vacunas contra la rabia nada más que en Madrid. La mandaron pedir. Cuando la trajeron empezaron a ponérsela y cuando llevaba 17 inyecciones puestas se le declaró la rabia. Cuando se estaba muriendo, mi madre le limpiaba la espuma que le salía por la boca y mi hermana le decía, “Mamá, no me metas los dedos en la boca que te muerdo”. Mi madre lloraba como una Magdalena, viendo como se moría su hija sin poder hacer nada por ella.

Mis hermanos y yo estábamos trabajando en Motril cortando cañas de azúcar. Cuando nos avisaron de que mi hermana había muerto, fueron todos al pueblo andando, pero a mí me tuvieron que llevar subido en un mulo porque estaba accidentado. Me había clavado una cañavera en la planta del pie y no podía andar, pues tenía la herida infectada y me estaban poniendo inyecciones.

Madre mía, como me acuerdo de aquello. Se me quedó clavado en la cabeza y nunca puedo olvidar todas las penas que pasamos con la desgracia de nuestra hermana. Mi madre tuvo que estar en manos de los médicos. No podía olvidar a su hija. No dormía ni descansaba, siempre estaba llorando y no podíamos consolarla. Nosotros,  siempre que la veíamos llorar también nos poníamos a llorar. Con las pastillas que le daban para tranquilizarla, le hacían dormir muchas horas. De esa manera se fue recuperando poco a poco. Con la ayuda de toda la familia, amigos, vecinos…, fuimos saliendo adelante. Espero que no le pase a nadie lo que nos pasó a mi familia.

Porque es muy grande la pena que pasamos todos. Mira si es grande que todavía algo queda en mi corazón, haciendo tantos años que pasó. Ya hace alrededor de cincuenta y seis años, y no se me olvidará nunca en la vida.               

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Thursday, May 10, 2007

ALBOLODUY

 

 Un día, estando arrancando esparto, cacé un conejo cuando iba de camino para casa con el esparto en mi espaldas. Estando descansando, se acercó un señor del pueblo preguntándome cómo lo había cazado. Cuando le contestaba, el haz de esparto se fue para atrás, con tan mala suerte que yo me fui con él. Caí dentro de una acequia llena de agua y el esparto encima. Aquello fue mi salvación. Si llego a caer un metro más a la izquierda me hubiera matado, pues había una piedra muy grande. La caída fue de cuatro o cinco metros de altura. Me sacaron y me llevaron al pueblo subido en un burro. Estuve más de cuarenta días sin poder andar.

Cuando se terminó el trabajo en el pueblo, nos tuvimos que marchar. El alcalde del pueblo me dijo que me había puesto de baja y que le diera mi dirección para poder mandarme el dinero del tiempo que había estado con la baja.

Desde Alboloduy, así se llama este pueblo de la provincia de Almería, hay más de ciento cincuenta quilómetros. Cerca de El Ejido mis piernas ya no aguantaron más. Me tumbé en la cuneta y mi familia conmigo y otras familias que venían con nosotros también se quedaron hasta que pasó una pareja de policías de tráfico. Cuando la policía vio como me encontraba, se  estuvieron con nosotros hasta que pasó un coche que pasaba  por Motril. Me subieron y le dieron un escrito para que me llevara al hospital y lo entregara al director del hospital. Estuve alrededor de una semana encamado. Cuando me dieron el alta me llevaron al pueblo y estuve varios meses en reposo. Desde entonces, de la cintura para abajo siempre tengo problemas. Al cabo de cinco o seis meses, viendo que no recibía noticias del alcalde de Alboloduy, le escribí una carta y me contestó y dentro de la carta estaba el resguardo del giro que me había mandado. Resulto que lo había cobrado otro por mí. Yo hablé con el correo y el hombre se comprometió a pagármelo en el plazo de un mes. Por cierto, que era alrededor de doce mil pesetas, en aquellos tiempos era un capital. Y nos sacaron de muchos apuros.

 24 /  11  / 2006.

 

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