Blog del Grup III de l'Aula de Formació d'Adults de Pallejà
26/04/2007
HOMENAJE A LA MUJER TRABAJADORA
Quiero felicitar a las esposas,a todas las mujeres y a todas las madresporque el día ocho de marzoes el día de su trabajo constante.Y vamos a seguir premiandoa la mujer trabajadoraque trabaja como nadiecuidando a muchas personas.A su esposo y a sus hijosque por eso la adoranpor eso siempre premiaremosa la mujer trabajadora.Y siguen siendo las mujeressiempre las que más trabajan,después de trabajar fueratambién trabajan en casa.Por eso yo como hombrea todas quiero premiarles,a todas en general,a las chicas y a las grandes.Y a esas que no trabajantambién quiero felicitarles,llevan la casa y los hijostambién cuidan de sus padres.A las que están estudiandoque también tienen trabajoy muchos nervios en clasepor si los exámenes no salen.A todas en general, sí, a todasa las chicas y a las grandes,a todas quiero felicitarcon un abrazo muy grande.Pallejà, 8-3-07
Voy a explicar como era la casa donde yo vivía en el pueblo. Según se entraba había un patio. A la derecha, teníamos una pila de leña muy grande para el fuego, nos duraba todo el año porque entonces se guisaba con leña y hacía falta mucha. También teníamos calabazas de las amarillas, muy gordas, apiladas al lado de la leña. Servían para darles de comer a los animales todo el invierno. A continuación, teníamos las cuadras de los animales, de los conejos, las gallinas, el cerdo y las mulas. Las ovejas las teníamos en otro corral, a las afueras del pueblo.
Según se entraba por el patio, enfrente teníamos la puerta principal de la casa. Lo primero que había era el portal, al lado derecho estaba la cocina y el cernedor, enfrente una habitación y las escaleras para subir a la segunda planta, que allí estaban las demás habitaciones y también donde se guardaban las cosechas.
Mis hermanos mayores trabajaban en el campo y cuando venían por la noche iban a la escuela para aprender a leer y a escribir. Ellos, de pequeños, no fueron a la escuela.
3 de noviembre de 2006
Cuando yo era pequeña, las fiestas eran muy sencillas. Las plazas de toros eran de madera y toreaban becerradas o charlotadas que eran corridas de broma y lo pasábamos muy bien, pues en la charlotada no matan a las vacas. También venían circos con payasos y trapecistas.
Y cuando no hacían fiestas, los vecinos montaban bailes. Con una guitarra y un tambor, y en el patio de los vecinos, bailábamos hasta que venía el día.
El día del Corpus Cristi salían los niños por las calles vestidos de la primera comunión. Las fiestas del Corpus eran muy bonitas, ponían muchas flores en las puertas y cortinas en los balcones.
Cuando yo era pequeña fui al colegio muy poco porque me puse a trabajar muy joven y tuve que dejarlo. Cuando vine a Pallejà, yo me defendía con la lectura y la escritura. A mi familia les escribía las cartas con un montón de faltas, pero más o menos se entendía. Al cabo de treinta y cinco años que llevaba en Pallejà, un día fui y me apunté a la escuela de adultos Me acuerdo que era una tarde del mes de septiembre en el "Casal d'avis". El profesor me hizo una entrevista. Cuando entré me preguntó: "¿Cómo te llamas?" Yo le dije: "Eulalia". Le pregunté: "¿Y usted?" Él me dijo: "Pedro. Bueno, escribe algo que hayas hecho hoy". Yo puse que había estado ayudando a mi marido en el huerto. Cuando terminé, muy cordialmente me dio la mano y me dijo: "Ya pondré el día que empieza el curso en la pizarra, en la entrada del Casal". Así que empecé el colegio el día 2 de octubre, un lunes de 2000. Yo me puse contentísima.
Me gustaría contar cómo eran, cómo les fue la vida. Pero me es muy difícil pues ya no los tengo y hablar de ellos me da pena.
MI PADRE
Mariano Martín, sevillano, nació en una familia que vivía en el campo, se dedicaban a la ganadería. Mi padre fue el tercero de siete hermanos y él se cuidaba de un rebaño de cabras. No pudo ir al colegio. Vivían a diez kilómetros del pueblo. Así llegó hasta los veinte años, que conoció a mi madre.