31/05/2007

RECUERDOS DE ESCUELA

   

Empecé la escuela a los cuatro años. De aquellos años recuerdo poco pero sí sé que la escuela no me gustó. Siempre digo que pasé mucho frío.

Después vino la guerra civil. No sé si estuvimos mucho tiempo sin ir a la escuela, supongo que cuando se neutralizó la situación todo volvió a su cauce normal. Dejamos la anterior escuela, en la que nunca se volvió a hacer clase, y todos los niños y niñas fuimos durante la guerra al colegio que hasta aquel momento habían dirigido las monjas. Desde 1936 hasta 1939 se hicieron todas las clases allí.

Cuando se terminó la guerra, volvieron a separar a los niños de las niñas. Los Colegios Nacionales estaban situados entre el Castillo y el Ayuntamiento. Todos los niños fueron a los Colegios Nacionales, pero las niñas, unas fueron a los Nacionales y otras nos quedamos en el colegio de las monjas, dirigido por el instituto de la Divina Pastora.

Me gustaba mucho ir a la escuela. Tengo buenos recuerdos. Hay quien dice que las monjas les castigaban mucho y otras cosas más. Yo no puedo decir nada de todo esto, solo puedo decir que me gustaba mucho. Es aquí, en la escuela, donde empiezas a tener las primeras amigas y creo que estas son para toda la vida. Hay un tiempo de tu vida que las amigas casi es lo más importante, porque con ellas puedes hablar de todo, de lo que sabes y de lo que no sabes. Son estupendas. Después cada cual escoge su camino y te ves poco pero, cuando lo haces, siempre tienes cosas para contarte.

Cuando me faltaban dos años para terminar el colegio fui a los Colegios Nacionales. Estaba de maestra Doña Mercedes, muy buena maestra pero muy exigente  y un poco sorda. Si no te sabías la lección como un papagayo te ponía de cara a la pared hasta que te la aprendías de memoria. Si no te salía un dibujo te ponía de cara a la pared hasta que salía. Yo me pregunto, ¿si no salía sentada en la mesa, como podía salir estando de pie, dibujando sobre un libro? Creo que era imposible.

Una vez, casi toda la clase estábamos de pie alrededor de la clase. Nos dijo que si queríamos podíamos traernos la silla de casa y así lo hicimos durante algunos días. Los que nos veían no se lo podían creer.

A los catorce años se salía del colegio. Mis padres decidieron que fuera un tiempo más a la escuela y volví a las monjas hasta los dieciséis años.

Así fue mi vida en el colegio. Hace sesenta años que salí de la escuela y parece que fue ayer. Me gustaba ir a la escuela y sigue gustándome. Me gustan las compañeras de clase que tengo ahora, somos como una familia. Y no tengo palabras para los maestros que nos tratan con tanta amabilidad. Por esto me gusta tanto.

Posted by Blogs de l'Aula de Formació d'Adults de Pallejà at 19:36:15 | Permanent Link | Comments (0) |
Comentarios
Escribir comentario