LA PROFESIÓN DE MI PADRE

Mi padre era agricultor desde pequeño, porque su padre lo era, pero se casó y después su hermano, que era fotógrafo de profesión, le enseñó la fotografía y siempre trabajó de agricultor y de fotógrafo.
Entonces tenía una máquina de tres patas, que se llaman trípodes. Él se hacía los líquidos, se cortaba el papel, se preparaba el fijador, se lo hacía todo porque entones no había tantas cosas hechas como ahora. Era una profesión muy bonita, a mí me gustaba. Yo empecé a hacer también pero mi madre no me dejó, decía que era de hombres.
Pero era una excusa, tampoco me dejó hacer corte y confección porque tenía que ir a Granada a aprender. Mi padre, con su trabajo, corrió medio mundo porque en aquellos tiempos no había tanto como ahora y se hacían pocas fotos y tenía que ir de cortijo en cortijo, de pueblo en pueblo, y así ganaba un poco más porque cambiaba la foto por comida. Por ejemplo, él hacía el trabajo y el otro le daba un pan o aceite.
También teníamos campo nuestro y recogíamos, patatas, trigo, maíz, garbanzos, judías, verduras, hortalizas, frutas como higos, melocotones, ciruelas, albaricoques y otras más.
Teníamos animales, conejos, cerdos, marranas de cría, vacas, caballos, gallinas, palomas, cabras, ovejas. Todo era nuestro, por eso nosotros no pasamos necesidad de nada de lo que entonces había.
Mi padre sí que lo pasó mal. Porque tuvo que trabajar muy duro para que no nos faltara de nada. Él siempre decía que mientras tuviera salud a nosotros no nos faltaría de nada. Y así fue.
Papa siempre te recordaré.


